De todas las numerosas anécdotas y frases que se cuentan sobre Steve Jobs, y que los medios irán recuperando para alimentar su leyenda ahora que nos ha dejado, hay una que siempre me ha hecho un click especial dentro. Sucedió en 1983, con un joven y ya exitoso Steve Jobs tratando de captar a John Sculley, por entonces trabajando en Pepsi, para trabajar junto a él en la directiva de Apple:
“¿Quieres seguir vendiendo agua azucarada el resto de tu vida o prefieres venir conmigo y cambiar el mundo?”
Sculley accedió y pasó a formar parte de la directiva de Apple.
Seguramente ni tu ni yo tengamos a mano cambiar el mundo, pero sí podemos ejercer influencia sobre nuestro entorno mas próximo, o al menos actuar sobre nosotros mismos, que aún siendo lo más fundamental, nos parece muchas veces una posibilidad inalcanzable.
Creo que, como ejercicio de reflexión, merece la pena que nos lancemos esa pregunta, de vez en cuando, y no solo aplicada al ámbito laboral, sino también a todos los ámbitos de nuestra vida:
“¿quieres seguir vendiendo agua azucarada el resto de tu vida?”
…
