Rootless Tree

Viernes, 11 de mayo de 2012

Estos últimos días todos hemos centrado la mirada en la luna, y aunque ayer su visión estuvo dificultada por las nubes, cuando se dejaba ver era algo de alguna manera hipnótico. Hace justo una luna llena mis compañeros de viaje y yo nos encontrábamos en una llanura de Erfoud acampados bajo un cielo casi nublado pero con una luna que igualmente lo iluminaba todo. Hicimos un fuego, cenamos y charlamos.

En un momento dado Misha cogió su didgeridoo, se subió a un montículo y comenzó a tocar mientras los demás permanecíamos en silencio. De forma instintiva, movido por el “misticismo” del momento, corrí a por la cámara, y comencé a hacerle fotos.

Y este es el resultado.

Es complicado expresar en imágenes el sentimiento y sabor del momento, la sensación de estar en medio de ninguna parte, tan lejos de casa y de la rutina viviendo una experiencia preciosa y enriquecedora, pero si hay una imagen que lo expresa para mi, es ésta.


 

 

 

Una de las pocos objetivos que trajimos con nosotros al viaje era mantenernos alejados de las rutas turísticas y sumergirnos de lleno en los verdaderos paisajes naturales y humanos que dan forma a este país. En ese sentido uno de los momentos que de primeras más me impacto ocurrió durante el segundo día cuando desde la carretera divisamos un mercado en un pequeño pueblo (Matarka) y nos desviamos para verlo. Desde el primer momento en que aparcamos el coche fuimos el centro de atención de los lugareños, miradas de curiosidad y algunas de desconfianza mientras paseábamos igualmente curiosos por el mercado con nuestras cámaras colgadas.

Gran parte del mercado estaba destinado a la venta de animales, principalmente ovejas que mostraban orgullosos atadas en forma de cremallera. El trato que los animales reciben en Marruecos es bastante más rudo que el que podemos ver en España actualmente, no era raro ver a los pastores empujando a las ovejas a golpes mientras los animales gritaban y perros que con razón desconfiaban de todo ser humano que se les acercaba (especialmente niños..). También vimos de forma continuada durante todo el viaje gran cantidad de burros, utilizados como medio de transporte de personas y carga.

 

Aunque hablando de medios de transporte de mercancía, resultó sorprendente también ver la cantidad de camiones Ford antiguos y similares que poblaban las carreteras, todos de estilo similar e igualmente desvencijados.

 

Nuestra visita al mercado nos llevó varias horas mientras recorríamos sus puestos de especias, ropa, carnicerías, etc., disfrutamos de un rico tajine de cordero e incluso fuimos invitado e instruidos sobre el te marroquí en una jaima. Todo lo cual tendrá su propio post próximamente.

 


 

 

 

 


Dance!

Sábado, 21 de abril de 2012

Fragmentos de un viaje (I): Marruecos

Domingo, 15 de abril de 2012

Colgados del espejo una manualidad de un camello hecha por niños, a modo de regalo. El suelo del coche lleno de piedras y tierra del desierto y una sensación agridulce al saber que el viaje se acababa y nos acercábamos a Nador, pero con gran cantidad de experiencias a nuestras espaldas.
Todo viaje debe cambiar un poco al que viaja para merecer la pena. Si el que vuelve del viaje no es el mismo que el que se fue entonces el viaje ha cumplido su misión.
Esta sensación es la que he tenido a mi vuelta de Marruecos. Recientemente pasé diez densos días recorriendo con amigos el árido paisaje marroquí, entablando relaciones con sus gentes y conociendo un poco mas, en definitiva, este país que aun próximo para mi es tan desconocido.
En las semanas siguientes os iré desgranando pequeños fragmentos de esta experiencia tan enriquecedora que estoy deseando compartir. Que lo disfrutéis.


Alba

Martes, 10 de abril de 2012



Drassanes

Miércoles, 29 de febrero de 2012

Hace pocas semanas retomé, con mucha fuerza, el proyecto de fotos del puerto de Barcelona, que espero tener terminado este año. Su destino es las paredes de una sala, y en general no me gusta como se ven vía web comparadas con el papel, pero no está de más mostrar por donde van los tiros.


Tan solo un gesto…

Domingo, 26 de febrero de 2012


Días de Niebla

Viernes, 17 de febrero de 2012

Una de esas cosas que echo de menos desde que me fui a Barcelona: los días de niebla invernales. No es que en Madrid sean excesivamente comunes, pero desde luego en Barcelona lo son aún menos.

La niebla envuelve de ambiente mágico a casi cualquier escena cotidiana, y personalmente, desde pequeño, me han maravillado los días así. Y más ahora, por las posibilidades fotográficas que ofrecen…


Cambrils

Jueves, 16 de febrero de 2012